
Fragmentos de la ultima Carta que el Coronel Francisco Bolognesi le escribió a su esposa, fechada a unos días antes de la derrota de Arica. Bolognesi se había enterado que los refuerzos esperados jamás llegarían, pues el entonces Prefecto Leiva prefirió enviar esas mismas tropas a Lima para apoyar al Presidente Piérola.
Bolognesi lleno de amargura, arremete contra los políticos de su tiempo, entendiendo que estaba condenado a morir luchando.
“… Esta será seguramente una de las últimas noticias que te lleguen de mí, porque cada día que pasa vemos que se acerca el peligro y que la amenaza de rendición o aniquilamiento por el enemigo superior a las fuerzas peruanas son latentes y determinantes. Los días y las horas pasan y las oímos como golpes de campana trágica que se esparcen sobre éste peñasco de la ciudadela militar engrandecida por un puñado de patriotas que tienen su plazo contado y su decisión de pelear sin desmayo en el combate para no defraudar al Perú. ¿Que será de ti amada esposa? Tu que me acompañaste con amor y santidad. ¿Que será de nuestros hijos, que no podré ver ni sentir en el hogar común? Dios va a decidir éste drama en el que los políticos que fugaron y los que asaltaron el poder tienen la misma responsabilidad. Unos y otros han dictado con su incapacidad la sentencia que nos aplicará el enemigo. Nunca reclames nada, para que no se crea que mi deber tiene precio…”
Bolognesi culpa de la derrota a Prado y Piérola.
En plena guerra, el Presidente de Bolivia, se dedicó a recibir en forma secreta a emisarios de Chile que le proponían traicionar al aliado a cambio de territorios peruanos y de una… “sustancial suma de dinero, para su uso personal”. Es así que recibe en Tacna al doctor Salinas Vega, boliviano residente en Santiago, al que le pareció excelente la idea de traición. A la par de recibir emisarios de Chile, escribía a su aliado el Presidente del Perú una carta hablando de lealtad.
Para conseguir efectivo para el socorro del Primer Ejército del Sur, el Ejecutivo peruano había propuesto la creación de un impuesto a la exportación del azúcar. Propuso además el Ejecutivo, una contribución personal a todo habitante varón de 21 a 60 años, de 4 soles semestrales en los departamentos de la costa y de 3 soles para los departamentos de la sierra.
Después de que los chilenos derrotaran a Miguel Grau en el Pacífico, invadieran Tarapacá y prepararan su ataque a Lima, el presidente, Mariano Ignacio Prado, no tuvo mejor idea que embarcarse con destino a Europa, el 18 de diciembre de 1879 con el pretexto de comprar armas, llevando el dinero del Estado y una generosa colecta pública destinada a la compra de armamento para el Ejército Peruano. Regresó al país sino hasta el final de la guerra.
El Presidente Prado se fue a Europa para hacer la compra de armamento, pero lamentablemente Inglaterra cogió el dinero de las armas como un pago que el Perú tenia con dicho país.
Las armas que se iba a comprar Prado jamás llegaron. Mucho menos el dinero. Los gobiernos posteriores lo declararon traidor; sin embargo, por esas cosas que pasan en nuestro país, esto no figura en los libros de historia, y por ende nunca nos enseñaron esta parte de nuestra vida republicana en la escuela.
Nicolás de Piérola da un golpe de estado y termina de politizar las Fuerzas Armadas del Perú. Piérola prefiere la derrota del Primer Ejército del Sur mandado por el contralmirante Lizardo Montero Flores, al potencial prestigio que hubiera podido ganar, según sus cálculos políticos desquiciados, al vencer a los chilenos en la Batalla del Alto de la Alianza e incomodar su posición política en Lima.
Sostiene Basadre que Prado era un buen conocedor de Chile porque tenía experiencia exitosa como dueño de minas en ese país. Sabía las razones de los chilenos para hacernos la guerra y tenía conocimiento de su superioridad material. Estaba al corriente de su preparación para guerrear contra la Argentina y, como consecuencia, que al cancelar ese frente y volverse al norte, eran más fuertes que Bolivia y el Perú juntos. Nunca tuvo fe en la guerra. Sin embargo, se sobrepuso. Fue el único presidente de los tres contendientes que se trasladó al frente, instalándose en Arica y diseñando un plan que funcionó al comenzar el conflicto. La epopeya de Grau fue cuando Prado dirigía al Perú. Aprovechando ese breve lapso, se desplegó un ejército en Tarapacá. Esas tropas no estaban ahí al comenzar la guerra. Su plan de concentración y batalla era bueno y falló por error humano, que estuvo más allá de la capacidad de Prado. Pero, cuando Chile nos eliminó del mar y luego nos arrebató Tarapacá con facilidad, el presidente se derrumbó. Supo que se habían consumado sus negros presagios y se le ocurrió una idea desesperada y peregrina: salir al exterior a comprar armas.
La nueva política del deshonor y el desprecio al Perú se había gestado para las nuevas generaciones y el país sufriría las consecuencias.
Instituto de Estudios Peruanos
- Artículos Relacionados :
- Antecedes de la Operación Salitre o la Guerra Virtual Al Norte de Chile Fecha : Octubre 2009 500 efectivos en guerra virtual en el norte de Chile. Paticiparán...
- CARTA ABIERTA A KARINA BETETA RUBIN Por la Indignación de la mayoría de los peruanos. Sra. Karina Juliza Beteta Rubin CONGRESISTA...

























