URUMQI. Pena de muerte. Como no podía ser de otra manera en China, ése es el destino que aguarda a los culpables de los disturbios interétnicos de Urumqi, la capital de la región musulmana de Xinjiang donde el domingo se registraron al menos 156 muertos, más de un millar de heridos y 1.400 detenidos, muchos de ellos estudiantes.
«Aquéllos que hayan cometido crímenes serán ejecutados», prometió el secretario del Partido Comunista en Urumqi, Li Zhi, mientras el ministro de Seguridad Pública, Meng Jiangzhu, declaró que «los principales alborotadores deberían ser castigados con la máxima dureza».
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Movilizando a más de 20.000 policías y militares, el fuerte despliegue del Ejército chino consiguió controlar ayer finalmente la situación en Urumqi después de la infernal guerra urbana vivida los últimos días. Batallones de soldados y agentes antidisturbios formaron barreras alrededor del centro de la ciudad y del barrio antiguo donde viven los uigures, la población autóctona de esta vasta región del noroeste de China que habla una lengua emparentada con el turco, profesa el Islam y suspira por su independencia.
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Los manifestantes muestran una gran bandera con fotos de los recientes asesinatos en Urumqi, capital de la región uigur de China, como lo demuestran cerca de la embajada china en Ankara, Turquía, miércoles, 8 de julio de 2009. Varios cientos de turcos denunciaron la violencia en la región china de Xinjian, que ha dejado al menos 156 personas muertas.

Foto: Oliver Weiken / EFE
Fuente ABC
Muy indignante en pleno siglo XXI hay represion y persecucion y pensar que habiamos superado eso