
Cuando el planeta sintió la espeluznante amenazada de una pandemia que hasta ese momento hacia suponer era incontrolable, cuando los hospitales reportaban a cada minuto que en muchas partes del mundo y especialmente en México la llegada de otro nuevo enfermo con síntomas similares, cuando los medios de comunicación informaban todo el día que la situación se hacia insostenible y que los gobiernos debían tomar medidas extremas, cuando la agitación social nos hacia suponer que la plaga llegaría en cualquier momento a nuestras lejanas tierras por aire o por mar, cuando se confesaba abiertamente la muerte de muchos pacientes infectados, cuando el estado mismo no sabia como manejar tal situación, cuando la ciudadanía en su conjunto empezaba a entrar en un pánico general, nos llegó desde el mismo pecado la salvación en forma de sacerdote playero.
Ha este personaje que responde al nombre de Alberto Cutié le debemos todo cuanto tenga que ver con el retroceso de la temida Influenza H1N1. Gracias a él y a esa voluntad blanda y al mismo tiempo descarriada que le llevo al extremo de fotografiarse en las plenas playas de Miami meneándole el trasero a doña Ruhama (hasta ese momento conocida como la manzana prohibida pero sabrosa) a él digo le debemos que los medios de comunicación abandonen su interés por los cerdos, las fiebres, las mascarillas y sus hospitales y se dedicaran esta vez a sendos especiales que hablaban de las hábiles manos del curita ardiente, se armaron debates al respecto de que si la iglesia nos debía una explicación o si el curita era guapo o si en mejores circunstancias las feligresas deberían pasar por las manos prístinas del sacerdote que hasta ese momento solo repetía “yo luche, luche, luche”. Para ese entonces, la gripe porcina o lo que quedaba de ella, ya se estaba convirtiendo en noticia antigua.
Lo que podemos afirmar, mas allá del poder que siguen irradiando los medios de comunicación y sus informaciones tendenciosas del ‘minuto a minuto’ divertidamente dramatizadas que rayan con la extrema estupidez, es el hecho de que esta practica también se desarrolla y de la mejor manera en el Perú; no debemos olvidar los excelentes resultados que en otros tiempos nos daban, es decir, aquí no tenemos pandemia en su máxima expresión, pero por otro lado tenemos a nuestro ‘taxista del desarmador’, cuya captura le debemos a la mismísima ministra del interior mujer maravilla (Mercedes Cabanillas) y que puede despertar el interés (o miedo) del respetable, no tenemos es cierto un padre Cutié, pero a la vez contamos con toda una batería de ‘TV farándula’ que se encarga de adornar nuestros titulares diariamente de sabrosas fábulas, todo esto y sumándole al hecho también que podemos inventar nuestra pandemia privada y que esta empiece con un alerta pesimista de nuestro Ministro de Salud, aquí también se puede jugar el mismo juego de México.
El presidente Alan García nos ha sugerido semanas atrás que no era recomendable darnos muestras de cariño en público, puesto que –según informa- este virus es peligrosamente contagioso y corremos un riesgo tremendo (sic). Las información ya empiezan a circular alertando a la población de un rebrote del temido mal.
Desde esta tribuna me pregunto si se estudia realmente y a conciencia para ejercer la carrera de periodista.
Y en este país (mi país) donde cualquier cosa puede suceder, nos tomamos todos de las manos y nos ponemos a cantar: (*) ¿y me querían mandar a la guerra para salvar a hijos de puta como estos?
Chinasklauzz
(*) Palabras de Bukowski















Yo también estoy de acuerdo con aquello de que los medios de comunicación inflan las informaciones a su coveniencia y placer, dando amplia cobertura a noticias que no van más alla de simples cortinas de humo o talvez tendenciosas que se utilizan para sembrar pánico entre la población, como negocio de algún gran empresario que desea vender medicamentos o que trata de ocultar sus delitos, mientras los gobiernos utilizan estas informaciones simplemente para asustar a la gente. Una maquinaria ágil y precisa. Siempre dá resultado.
¡¡¡Simplemente genial!!!
La gripe común, es decir la cochina gripe y no la gripe cochina, asesina, y esto según cifras oficiales de la OMS, la pequeña cifra de un millón de personas al año y nadie dice nada al respecto. Cualquier muerte es lamentable y condenable, pero me pregunto a quien favorece esta pandemia de psicosis colectiva llamada H1N1. A riesgo de que ningún visitador medico pise mi consultorio otra vez, me atrevería a decir que el la empresas farmacéuticas transnacionales dieron con el mecanismo anti-crisis ideal.
Lo que tu no sabes Johan es que lo del padre Alberto fue una estrategia para despistar mientras investigaban (inventaban) algo más, y es que el tema se tornaba aburrido. Resuelto el amor de Alberto regresamos al tema de la fulana gripe que ahora podría mezclase con la aviar y generar una especia de gripe ornitorrinca de consecuencias catastróficas.
¡¡¡Vaya que estamos locos en este mundo!!!
Lo único que veo que se extiende por esto lares del mundo es la calidad de tu página.
Te felicito hermano.
Un gran abrazo.
Nota: No digo que no existe la H1N1 pero también existen el hambre y la miseria (que más vidas se llevan) en tu país, el mío y tantos otros, y no veo histeria colectiva por ello.
Y aquí en Europa esa “terrible y amenazante” gripe parece limitarse a un simple catarro. Y de esas gripes (las de todos los años) sabemos mucho, los mertos que ocasiona entre enfermos y ancianos, pero claro,no son noticia, no como ahora que esta H1N1 (gripe A, nueva gripe, de mil formas se la llama, menos porcina, no vayamos a creer que la contagian los políticos y otros elementos afines), sirve para no hablar de crisis económicas, xenofobias, intolerancias, etc.
Los medio de comunicación juegan un papel importante en cuanto a inflar o desimflar una noticia, los tiempos modernos dicen que la sociedad, la población ya se siente mejor preparada para entender que estas informaciones que se propagan tienen un matiz tremendista y que algún oscuro objetivo. ¿La venta de medicamentos? ¿la cultura del miedo?.
Eso se llega a conocer siempre.
Gracias ADMD.: parece que tienes razón: Estanos todos locos.
Asi es Ernesto, creo que estamnos aprendiendo a dudar de los medios de comunicación.
Chinasklauzz
Sabemos que hace mucho tiempo los medios de comunicación responden a los intereses del poder económico, y algunos otros al poder político, ellos manejan todo ellos y nos manejan a nosotros, que estúpida gripe, si en puno mueren muchos niños por el frío gracias a la pobreza extrema desatendida por las clases dirigentes, esa gripe ha sido magnificada, quizás es mortal, pero la pobreza lo es más.