EL POETA DEL DOLOR HUMANO
Leer a Vallejo es meternos en el abatimiento de su alma astillada y a través de él contemplar y estremecernos con la nuestra, sentir en cada evocación de sus versos esa identificación que nos compromete, que nos hace prisioneros, que nos hace parte de esa danza oscura e inevitable que se llama destino.
Porque Vallejo no solo plasmaba poesía, el mismo en carne y espíritu fue el desgarro de sus versos, el producto final, la opera prima que terminaría por fin de escribirse el día que su cuerpo libero a su alma. Al respecto él respondería: “Cesar Vallejo ha muerto”.
Me resulta imposible imaginar a un Vallejo escribiendo acerca del dolor humano y viviendo en un lecho de vanidades, no puedo ni pensar en un Vallejo denunciando en sus letras la injusticia, la miseria, el desarraigo y verlo en la fila de una mutual esperando cobrar las monedas de un gobierno opresor. Porque Vallejo es acto y poesía, porque Vallejo es esto y mucho más.
Ha pasado el tiempo y sus poemas aún continúan ahí más vivos que nunca, golpeándonos en el subconsciente, susurrándonos tímidamente que tenemos tanto, demasiado que aprender y que la vida es corta, exageradamente corta y que jamás ni en cien años llegaremos a parecernos a él y solo eso me devuelve una cierta nostalgia.
Vibra Vallejo en tu pálido preludio en luto.
Vibra este día en mi poema viejo.
Lucho Roa: César Vallejo en una síntesis de su vida y obra.
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LOS POEMAS A LOS QUE SIEMPRE REGRESO:
A mi hermano Miguel
In memoriam
Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa,
¡donde nos haces una falta sin fondo!
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
nos acariciaba: “Pero, hijos …”.
Ahora yo me escondo,
como antes, todas estas oraciones
vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
Por la sala, el zaguán, los corredores,
después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano, en aquel juego.
Miguel, tú te escondiste
una noche de Agosto, al alborear;
pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
Y tu gemelo corazón de esas tardes
extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya
cae sombra en el alma.
Oye, hermano, no tardes
en salir. Bueno… Puede inquietarse mamá
Agradezco la corrección de algunos de versos a Nazaret Solis.
IDILIO MUERTO
Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita
de junco y capulí;
ahora que me esfixia Bizancio, y que dormita
la sangre, como flojo cognac, dentro de mi.
Dónde estará sus manos que en actitud contrita
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.
Qué será de su falda de franela; de sus
afanes; de su andar;
de su sabor a cañas del lugar.
Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje
y al fin dirá temblando: “Qué frío hay… Jesús”.
Y llorará en las tejas un pájaro salvaje.
Aldeana -
Lejana vibración de esquilas mustias
en el aire derrama
la fragancia rural de sus angustias.
En el patio silente
sangra su despedida el sol poniente
El ámbar otoñal del panorama
toma un frío matiz de gris doliente!
Al portón de la casa
que el tiempo con sus garras torna ojosa,
asoma silenciosa
y al establo cercano luego pasa,
la silueta calmosa
de un buey color de oro,
que añora con sus bíblicas pupilas,
oyendo la oración de las esquilas,
su edad viril de toro!
Al muro denla huerta
aleteando la pena de su canto,
salta un gallo gentil, y, en triste alerta,
cual dos gotas de llanto,
tiemblan sus ojos en la tarde muerta!
Lánguido se desgarra
en la vetusta aldea
el dulce yaraví de una guitarra,
en cuya eternidad de hondo quebranto
la triste voz de un indio dondonea,
como un viejo esquilón de camposanto.
De codos yo en el muro,
cuando triunfa en el alma el tinte oscuro
y el viento reza en los ramajes yertos
llantos de quenas, tímidos, inciertos,
suspiro una congoja,
al ver que la penumbra gualda y roja
llora un trágico azul de idilios muertos!
aleteando la pena de su canto,
salta un gallo gentil, y, en triste alerta,
cual dos gotas de llanto,
tiemblan sus ojos en la tarde muerta!
Lánguido se desgarra
en la vetusta aldea
el dulce yaraví de una guitarra,
en cuya eternidad de hondo quebranto
la triste voz de un indio dondonea,
como un viejo esquilón de camposanto.
De codos yo en el muro,
cuando triunfa en el alma el tinte oscuro
y el viento reza en los ramajes yertos
llantos de quenas, tímidos, inciertos,
suspiro una congoja,
al ver que la penumbra gualda y roja
llora un trágico azul de idilios muertos!
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Piedra negra sobre una piedra blanca
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia y los caminos…
Pablo Neruda y César Vallejo
Por: Mario Benedetti
El combate que Vallejo libra con la palabra, tiene la extraña armonía de su temperamento anárquico, disentido, pero no posee obligatoriamente una armonía literaria, dicho sea esto en el más ortodoxo de sus sentidos. Es como espectáculo humano (y no sólo como ejercicio puramente artístico) que la poesía de Vallejo fascina a su lector, pero una vez que tiene lugar ese primer asombro, todo el resto pasa a ser algo subsIdiario, por valioso e ineludible que ese restó resulte como intermediación.
Desde el momento que el lenguaje de Vallejo no es lujo sino disputada necesidad, el poeta-lector no se detiene allí, no es encandilado. Ya que cada poema es un campo de batalla, es preciso ir más allá, buscar el fondo humano, encontrar al hombre, y entonces sí, apoyar su actitud, participar en su emoción, asistirlo en su compromiso, sufrir con su sufrimiento. Para sus res¬pectivos poetas-lectores, vale decir para sus influidos, Neruda funciona sobre todo como un paradigma literario; Vallejo, en cambió, así sea a través de sus poe¬mas, como un paradigma humano.
Es tal vez por eso que su influencia, cada día mayor, no crea sin embargo meros imitadores. En el caso de Neruda lo más importante es el poema en si; en el caso de Vallejo, lo más importante suele ser lo que está antes (o detrás) del poema. En Vallejo hay un fondo de honestidad, de inocencia, de tristeza, de rebelión, de desgarramiento, de algo que podríamos llamar soledad fraternal, y es en ese fondo donde hay que de hay buscar las hondas raíces, las no siempre claras motivaciones de su influencia.
En Vallejo, la metáfora nunca impide ver la vida; antes bien, se pone a su servicio. Quizá habría que concluir que en la influencia de Vallejo se inscribe una irradiación de actitudes, o sea, después de todo, un contexto moral. Ya sé que sobre esta palabra caen todos los días varias paladas de indignación científica. Afortunadamente, los poetas no siempre están al día con las últimas noticias. No obstante, es un hecho a tener en cuenta: Vallejo, que luchó a brazo partido con la palabra pero extrajo de sí mismo una actitud de incanjeable calidad humana, está milagrosamente afirmado en nuestro presente, y no creo que haya crítica, o esnobismo, o mala conciencia, que sean capaces de desalojarlo.
(1967)
El Soldado de la lectura.
Hablan del Tema:
















Grandes, soberbios, infinitos. Poetas como César Vallejo y Pablo Neruda sólo hacen que latinoamérica se encumbre como una estrella más en el firmamento de la literatura.
Brindo por Vallejo
brindo por Trilce
brindo por Neruda
brindo por las alturas.
Respecto al poema “Idilio muerto” no creo que la última estrofa que has colocado le corresponda. Si te das cuenta, el poema es un soneto, cuyas catorce versos están repartidos en 4 estrofas, las dos primeras de 4 versos y las dos últimas de 3, sin contar con el tono, el ritmo y la métrica.
Al añadir tal estrofa, que corresponde a otro poema, cometes una aberración, por decir menos, contra la poética vallejiana.
Si no estoy equivocado, espero enmendes el error. Si me equivoco, mil disculpas por mi ignorancia. Un abrazo y éxitos.
Hola Nazaret Solis, te cuento que no hice copy/paste de este poema, ni se me ocurrió a mí (ya quisiera) ese verso, saqué el poema de un libro muy viejo mío llamado “Poemas Completos”. La verdad es que tambien tengo cierta desconfianza acerca ese verso, pues no lo encuentro en otros libros o blogs. Por otro lado no soy muy conocedor de la métrica de un poema, soy mas bien un lego sobre todo eso. Pero ya que te preocupaste al respecto, averiguaré si de verdad corresponde ese verso al poema. Gracias.
Chinasklauzz
Gracias por tu respuesta. Hay buenas ediciones sobre la poesía completa de Vallejo (aunque no perfectas, por distintos motivos, sobre todo, extraliterarios): Américo Ferrari, Antonio Merino y Ricardo González Vigil. Creo que son las mejores ediciones.
Como te digo en el anterior comentario, sé los versos añadidos no son fruto de tu inspiración poética (ojalá pueda leer tus textos). La estrofa que añades al poema pertenece a “Aldeana”, de Los heraldos negros. Espero haberte ayudado… Un fuerte abrazo… estaré atento a tu blog
vallejo ha muerto, lloraba por su suerte,lloro por si mismo mucho antes de su muerte, habil en las letras y habil su auto compasion,me ensenhaste la inmensa profundidad de tu pesimismo, la desesperanza y la ausencia de fe,para ti la vida era un tunel oscuro y sin salida.pero como alguien puede desear permanecer en las tinieblas y negarse a salir de ello? renunciaste a toda esperanza y abandonaste la lucha para vivir de la compasion. hermano,los hombres respetamos al hombre que lucha con fe, al hombre dispuesto a dar la vida por su causa. si llegaste a viejo y sigues llorando, es por que todavia no has salido de las faldas de mama.
Gracias por todo ya corregí increible error. Espero que tu visita por aca sea grata.
Saludos